Category : Textos y articulos

Fértiles metáforas

La exposición de María José Gallardo (Villafranca de los Barros, Badajoz, 1978) en Madrid empieza en la calle, en un breve escaparate en el que se anuncia, con humor, el sentido de la muestra y se añade al texto un objeto como los que después pueden verse en la galería. El escaparate es sin duda uno de los protagonistas de la exposición. En primer lugar porque ésta se ocupa, no sin sorna, de atuendos femeninos en los que se dan cita las propuestas de firmas multinacionales de la moda con el localismo propio de las ciudades, sobre todo si la ciudad, como Sevilla, tiene ínfulas de singular eternidad. Si esto es así ?y así lo muestra la autora? el escaparate lo será de los estereotipos que surgen de un mestizaje o más bien de un híbrido engendrado por la globalización atenta siempre al carnaval de los tópicos locales.

No me hallo

En los lienzos de Mariajosé el tratamiento del tiempo y del espacio obedecen a nuevas coordenadas sociales que devuelven una visión retocada de la realidad. Su pintura bebe del barroco sevillano llevándolo a tal extremo que consigue anular todas las referencias peyorativas al usarlo en exceso. Reinterpreta la tradición de una forma ácida e irónica.

MJG Horror al horror

La obra de la artista extremeña Mariajosé Gallardo, (Villafranca de los Barros, Badajoz, 1978), es pura cosmología taxonómica. Afincada desde el inicio de sus estudios académicos en Sevilla, (1995), ciudad española y barroca por antonomasia, nos hace pensar en el determinismo personal de su hábitat, encontrando en él la inspiración propia para crear un trabajo híbrido entre tradición y postmodernidad.

Deseo y disciplina. Densidad material en las obras de Mariajosé Gallardo

Al que conozca Sevilla, la obra de Mariajosé Gallardo le dará la impresión de trasladarse a esa ciudad impregnada de las culturas árabe, cristiana y judía, tanto en sus decorados como en los fantásticos y pomposos jardines. Si quisiéramos definir sus referencias iconográficas, situaríamos a la artista próxima a la tradición de pintura barroca (¡católica!); como por ejemplo, el cuadro votivo, que es una forma que parece acercarse mucho a los cuadros de Gallardo.

Rosa orquídea negra

Con su gracia febril paseó la Lola de Valencia por los escenarios del Segundo Imperio su cuerpo gentil a compás de boleros hispanos, moriscas miradas y golpes de abanico. Aquello supuso la irrupción de un mar de sensaciones nuevas en aquella Europa, como ésta de los negocios y la mecanización. Fue inevitablemente un acontecimiento que golpeó los sentidos de aquellos flaneurs parisinos, hasta el punto de no pasar desapercibida para aquellos primeros modernos como une fleur du mal, con su inevitable “charme inattendu d’un bijou rose et noire”, como atinadamente pudo consignar el mismo Baudelaire. Su compadre Manet, la retrató con aires de feminidad masculina y robusto orgullo de hembra. El mito de Carmen y la mujer mediterránea campeaban entonces como una proyección romántica del concepto de libertad, de lo masculino en lo femenino.

Prueba una de mis recetas

“La pintura y la aplicación de barnices y esmaltes son actividades útiles y entretenidas: toda persona apabullada por la tumultuosa vida cotidiana, puede encontrar en ellas un entretenimiento útil y un retorno a los apacibles tiempos de los gremios artesanos. Sin embargo, para dedicarse a estas tareas, sencillas y complicadas a la vez, es preciso tener determinados conocimientos que, si bien someros, eviten que se convierta la casa en un campo de batalla”.

De la condición femenina

Las servidumbres de la condición femenina, sus ilusiones -algunas falsas y otras efímeras- y el tiempo que pesa de manera específica sobre la vida de la mujer son los registros de la muestra de María José Gallardo (Villafranca de los Barros, Badajoz, 1978). Emplea para ello diversos recursos formales. Una serie de cuadros de pequeño formato hace desfilar los diversos menesteres en los que ha de emplearse algo más que tiempo para cumplir las exigencias sociales de la belleza y asimilarse al paradigma que exige el penúltimo certamen de miss.